jueves, 25 de junio de 2020

TRUMP MOVILIZA A LOS MARSHALLS Y AL EJÉRCITO
PARA PROTEGER ESTATUAS

La directriz llega unos días después de que una turba intentara tumbar la estatua ecuestre de Andrew Jackson, séptimo presidente de EE.UU.

MManifestantes intentan derribar la estatua de Andrew Jackson
                   Manifestantes intentan derribar la estatua de Andrew Jackson - REUTERS


David Alandete - Corresponsal en Washington


Mientras la Casa Blanca ultima un decreto con el que protegerá los monumentos históricos bajo ataque por la ola de protestas raciales que comenzó a finales de mayo, Donald Trump ya le ha encargado la custodia de estas estatuas al cuerpo de los U.S. Marshalls, una policía federal que depende del ministerio de Justicia.
Además, a petición del Gobierno federal, el Pentágono ha movilizado en Washington a 400 soldados reservistas de la Guardia Nacional para proteger los monumentos en la capital, después de una oleada de derribos y de que los manifestantes hayan amenazado incluso con tumbar una estatua de Abraham Lincoln, el presidente que le ganó la guerra a la Confederación esclavista. Estos soldados no irán armados.
Según ha revelado el diario ‹The Washington Post›, la Casa Blanca envió una directiva al departamento de Justicia para que ponga a los Marshalls en alerta para encargarse de la protección de las estatuas que estén en propiedad federal. Toda la capital, por ejemplo, es un distrito federal bajo supervisión directa del Gobierno central.

           Manifestantes se enfrentan con la policía en los alrededores de la Casa Blanca - REUTERS


Los Marshalls son el primer cuerpo de policía federal de EE.UU., fundados en 1789. Se encargan de las labores policiales relacionadas con la justicia federal, incluidos arrestos, protección de testigos y extradiciones. El cuerpo lo integran más de 2.500 agentes, a cuyos supervisores los elige el presidente directamente.
La directriz llega unos días después de que una turba intentara tumbar la estatua ecuestre de Andrew Jackson, séptimo presidente de EE.UU., ante la entrada principal de la Casa Blanca. Ante aquel intento frustrado, el presidente Trump pidió a la fiscalía que aplique la ley de Protección de los Monumentos a los Veteranos y pida 10 años de prisión para quienes vandalicen esos monumentos.


Trump prepara un decreto para endurecer las penas contra quienes derriben o vandalicen estatuas

Ampliará una ley de 2003 que establece penas de diez años de cárcel para las agresiones contra monumentos de militares.
Un manifestante rodea con cadenas y cuerdas la estatua de Andrew Jackson en Washington para intentar derribarla
    Un manifestante rodea con cadenas y cuerdas la estatua de Andrew Jackson en Washington para intentar
    derribarla - 
Reuters

Ante el derribo generalizado de estatuas en Estados Unidos, el presidente de EE.UU. anunció este martes que firmará un decreto para protegerlas y penalizar a quienes las vandalicen. «Queremos largas penas de cárcel para estos vándalos, matones, anarquistas, agitadores, llámenles como quieran, son mala gente, no aman a nuestro país, pero no voy a permitir que tumben nuestros monumentos, eso que quede claro», dijo Donald Trump a la prensa antes de salir de la Casa Blanca para visitar la frontera.
El martes por la noche, Trump pudo ver claramente desde su residencia en los pisos superiores de la Casa Blanca cómo una turba le ataba unas sogas al cuello a la estatua ecuestre del presidente Andrew Jackson y trataba de tumbarla antes de que interviniera la Policía, que arrestó a varios de los agresores. Antes, estos pintaron en el pedestal de la escultura las palabras «asesino» y «escoria». A pesar del intento, la escultura seguía ayer en pie.
«Voy a firmar una orden ejecutiva [decreto] dentro de poco, y lo que voy a hacer con esto es reforzar lo que ya existe, para dejarlo todo más uniforme», dijo el presidente. Se refería a una ley aprobada por el Capitolio en 2003 que, bajo el título de Preservación de los Monumentos a los Veteranos, establece que quien «intencionalmente agreda o destruya, o intente agredir o destruir, cualquier estructura, placa, estatua u otro monumento en propiedad pública que conmemore el servicio de cualquier persona o personas en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos serán multados bajo este título, encarcelados no más de 10 años, o ambos».

Arrestos


Antes, en la red social Twitter, el presidente había amenazado precisamente con esa ley a los que intentaron derribar la estatua de Jackson, fracasaron y fueron detenidos. «He autorizado al Gobierno Federal a arrestar a cualquier persona que vandalice o destruya cualquier monumento, estatua u otra propiedad federal en los Estados Unidos con hasta 10 años de prisión, según la Ley de Preservación de los Monumentos a los Veteranos, o cualquier otra ley pertinente».
Esa ley en concreto, sin embargo, sólo se aplicaría a aquellos monumentos que representen a líderes militares o políticos que antes sirvieran en las Fuerzas Armadas, como el general Robert E. Lee, comandante del Ejército Confederado; Ulysses S. Grant, comandante de las fuerza de la Unión, o el propio Jackson, que fue general mayor de la milicia de Tennessee. La Casa Blanca trabaja ahora para ampliarla al resto de monumentos. En Twitter, Trump ha compartido mensajes muy críticos con el derribo y la retirada de las estatuas de Cristóbal Colón.
La protesta racial tras la muerte del afroamericano George Floyd bajo custodia policial el 25 de mayo ha mutado en un movimiento contra las estatuas de los generales confederados primero, el legado hispano en toda Norteamérica después y, finalmente, contra presidentes de todo signo, demócratas como Jackson, o republicanos como Grant.
La semana pasada, los manifestantes derribaron varias estatuas de Colón, dos de fray Junípero Serra y hasta pintarrajearon un busto de Miguel de Cervantes en un parque de San Francisco, llamándole «bastardo». En Washington, también se pintó hace tres semanas el pedestal de la estatua en bronce de la Reina Isabel la Católica ante la sede histórica de la Organización de los Estados Americanos, que fue un regalo de España.
Los demócratas se han sumado a esa batalla, y en California, donde controlan tanto el ejecutivo como el legislativo, han retirado una estatua de mármol de la Reina Isabel y Colón del Capitolio de Sacramento. Concejales de ese partido en todo el país han propuesto y defendido la retirada de estatuas de Colón, fray Junípero y otras figuras históricas.
Trump es un gran admirador de Jackson, el séptimo presidente de la nación y primer líder del Partido Demócrata tal y como se entiende a este en la actualidad. Jackson tuvo esclavos y forzó un éxodo masivo de comunidades nativas con una dura ley de expropiaciones. En 1818 invadió la parte de la Florida que todavía estaba bajo la soberanía española, con lo que forzó la anexión definitiva de toda la península por parte de EE.UU. Nada más llegar a la Casa Blanca, Trump colgó en el Despacho Oval un retrato de ese presidente.

Quema de la bandera


En un mitin el sábado en Oklahoma, el presidente dijo que quiere que la quema de banderas sea castigada con pena de cárcel de hasta un año. «Deberíamos elaborar una legislación que establezca que si quemas la bandera estadounidense irás a la cárcel por un año. Debemos hacerlo. Hablamos de libertad de expresión, pero eso en realidad es profanación», dijo Trump. La Corte Suprema, sin embargo, ha fallado en ocasiones anteriores que la quema de banderas entra dentro de la libertad de expresión y por tanto es legal bajo la primera enmienda de la Constitución.
Estas propuestas de Trump han tenido su eco en el Senado, donde los republicanos son, de momento, mayoría. El líder conservador en esta Cámara Baja, Mitch McConnell, dijo ayer en un discurso en el hemiciclo: «Los estadounidenses saben que una nación imperfecta construida por héroes imperfectos sigue siendo la Unión más perfecta que el mundo haya visto», dijo. «Y cuando el polvo se asienta, nunca son las turbas o los matones a quienes honramos. Son los valientes líderes quienes los confrontan».
El senador conservador Tom Cotton, del estado de Arkansas, pidió a la Casa Blanca que tomara medidas urgentes y contundentes ante las agresiones a todas las estatuas, no sólo las de los militares confederados, que se levantaron en armas contra el Gobierno para defender la esclavitud. «Las turbas violentas, en las últimas semanas, han atado y destruido estatuas y monumentos en todo nuestro país. Estos delincuentes se disfrazan de manifestantes que ejercen su legítimo derecho a reunirse pacíficamente, pero no puede haber derecho a destruir la propiedad pública o privada», dijo Cotton en una carta enviada a William Barr, el fiscal general [ministro de Justicia].

Fuente ABC internacional

jueves, 18 de junio de 2020

Historias para conocer

ESTATUAS GIGANTES. EL MISTERIO DE UN INCREIBLE HALLAZGO
EN EL FONDO DEL MEDITERRANEO




Graciela Cutuli


Riace Marina es menos que un pueblo: es un puñado de casas agrupadas sobre el Mediterráneo, una suerte de "sucursal marítima" de Riace , la pequeña localidad calabresa que en los últimos años dio que hablar al promover un sistema de integración de los migrantes llegados a sus costas que molestó bastante a las fuerzas xenófobas en Italia .
Sin embargo, en el comienzo de los años 70 Riace Marina saltó inesperadamente a las tapas de los diarios europeos por motivos muy distintos, que pusieron a muchos a rastrear en los mapas el pequeñísimo punto que indica su ubicación, a orillas del Mar Jónico.
Un hallazgo increíble, como los que ocurren pocas veces en un siglo, había salido de las entrañas azules del Mediterráneo trayendo consigo un eco de la Magna Grecia.
1972
El miércoles 16 de agosto, en pleno período de Ferragosto -cuando Italia entera se lanza a disfrutar del verano en el mar o la montaña- había amanecido radiante. Un día ideal para el joven químico romano Stefano Mariottini, que había elegido las playas de Riace Marina para practicar pesca submarina: "Estaba pescando en apnea, sin equipo de oxígeno. Y mientras pescaba, en una zona del fondo a unos seis metros de profundidad, vi un brazo que salía del fondo arenoso . Primero pensé que era un cadáver, después entendí que no podía ser sino una estatua . Comencé a sacar la arena con la mano y apareció una estatua entera sobre el fondo marino".
Sin imaginarse todavía las dimensiones del hallazgo, Mariottini hizo la denuncia telefónica esa misma noche.
La notificación oficial, fechada el 17 de agosto de 1972, dice que el buzo estaba a unos 300 metros de la costa y a unos diez metros de profundidad cuando vio "un grupo de estatuas, presumiblemente de bronce. Las dos emergentes representan dos figuras masculinas desnudas, una acostada de espaldas, con rostro cubierto de barba rizada, los brazos abiertos y una pierna por delante de la otra. La otra recostada sobre un lado, con una pierna flexionada y un escudo en el brazo izquierdo. Las estatuas son de color marrón oscuro, salvo algunas partes más claras, y se conservan perfectamente, con la silueta limpia, sin incrustaciones evidentes. Las dimensiones rondan 1,80 metros".
Pocos días después, entre el 21 y el 22 de agosto, con un trabajoso operativo especial de su equipo de buzos los carabineros recuperaban ambas estatuas: primero el Bronce B y luego el Bronce A, que suelen llamarse respectivamente "el Viejo" y "el Joven". Para levantar del fondo esas moles de metal, que pesaban unos 400 kilos cada una, hicieron falta globos especiales inflados con el oxígeno de los tanques de los buzos.  .
Mientras tanto, en la playa de Riace Marina, una multitud de curiosos observaba el rescate y nacían las primeras polémicas y teorías conspirativas, algunas prolongadas hasta hoy: ¿por qué la denuncia hablaba de "un grupo" de estatuas si solo eran dos? ¿Dónde estaba el escudo que se menciona en el acta y que jamás apareció, ni siquiera tras las numerosas indagaciones de los investigadores en las redes europeas de tráfico de obras de arte? ¿Realmente había sido Mariottini el primero en avistar los bronces sumergidos o solo había sido el más rápido en atribuirse el hallazgo que el verdadero descubridor?




Héroes griegos, santos cristianos


Si inicialmente la recepción del hallazgo entre los arqueólogos fue más bien fría, una rareza considerando que son escasas las estatuas de bronce de la Antigüedad llegadas hasta nuestros días, en la gente de Riace generaron fervor popular.
Pronto los habitantes los identificaron con San Cosme y San Damián, los dos hermanos médicos -muy venerados en el pueblo, con multitudinarias procesiones- que según la tradición habían escapado varias veces a la muerte antes de su martirio final bajo el imperio de Diocleciano: una de esas veces, renacieron del mar al que habían sido arrojados con una piedra al cuello.
Pese a la identificación con la creencia local, las estatuas son en realidad muy anteriores. Más aún, ni siquiera son copias más cercanas en el tiempo de un original perdido: los Bronces de Riace son dos auténticas estatuas griegas del siglo V a.C., realizadas con una maestría digna de los mayores escultores de la edad de oro de la Grecia clásica .
En el libro que les dedicó, el paleontólogo Alberto Angela recuerda que "los bronces antiguos no se veían en absoluto del color verdoso que estamos acostumbrados a ver en las estatuas de nuestras plazas, expuestas a la acción oxidante de los agentes atmosféricos y la contaminación. Además de ser luminosas y brillantes, las estatuas de bronce de la Antigüedad tenían varias tonalidades porque estaban conformadas por diversos metales. Para los griegos, las estatuas de bronce tenían mayor valor que las de mármol: si se quería realizar una escultura importante, por ejemplo un príncipe o un dios, se elegía el bronce . Las estatuas de bronce tenían un color luminoso, parecido al oro o al cobre, su piel refulgente declamaba visualmente la gloria de la divinidad, de los héroes, de los atletas que representaban. En los santuarios había personas encargadas de mantener los bronces siempre brillantes. Y bajo el ardiente sol de Grecia, se volvían tan calientes que no se podían tocar, y emanaban un calor semejante al de un fuego encendido".
La mayoría de las esculturas de bronce de la Antigüedad no han llegado hasta nuestros días sino a través de copias romanas de mármol, en gran parte porque las obras originales muchas veces terminaban fundidas para reutilizar el metal. Por lo tanto, es raro apreciarlas tal como eran, sin el filtro de las reinterpretaciones posteriores: y eso es uno de los valores excepcionales de los Bronces de Riace.
¿Pero a quiénes representaban estos gigantes de 400 kilos cada uno, que una vez vaciados de la arena y las incrustaciones marinas adheridas después de siglos en el fondo del mar redujeron su peso a unos 160 kilos?
El misterio perdura. El tamaño -el Viejo mide 1,97 metros y el Joven 1,98, una altura notable para el promedio de 1,62 metros habitual en los hombres del Mediterráneo de aquella época- es otro de los indicadores de su importancia, además de los detalles de cobre y plata finamente trabajada.
Para algunos historiadores pueden haber sido la representación de Cástor y Pólux, hijos de Zeus y Leda; para otros los héroes de la Ilíada Áyax el Grande y Áyax el Menor; para otros más tal vez atletas vencedores en los Juegos Olímpicos . La respuesta es una incógnita que probablemente contribuye a la fascinación que despiertan las esculturas. El otro enigma es el autor: de Fidias en adelante, se han formulado todas las hipótesis posibles, pero la respuesta yace escondida en los pliegues de la historia.




El largo camino de los bronces


Los primeros intentos de restauración se hicieron en Reggio Calabria, sobre todo la limpieza de los microorganismos marinos adheridos a las estatuas, hasta que se hizo evidente que hacía falta la mejor tecnología de la época. Tres años después de ser recuperados del mar, los Bronces de Riace fueron llevados al Centro de Restauración en Florencia, un ente nacido tras la desastrosa inundación del Arno en 1966, que había dañado enormemente el patrimonio artístico local y al mismo tiempo dado impulso a las técnicas de recuperación.
Allí las estatuas fueron radiografiadas, sometidas a ultrasonido, cuidadosamente liberadas de sales corrosivas y protegidas a la altura de la dimensión divina que se les atribuye. En 1980, la terminación de los trabajos se celebró con una exposición temporal en Florencia: el entusiasmo y la afluencia masiva de público obligó a extender los 20 días iniciales a seis meses.
Los Bronces de Riace se consagraron definitivamente como un fenómeno popular: a su magnificencia artística se sumó su atracción erótica: "No se los considera solo portadores de belleza o de poesía -dijo Luigi Lombardi Satriani en un simposio internacional organizado en Calabria sobre las esculturas- sino que en el imaginario colectivo aparecieron cargados de sugestión sexual". Por si hiciera falta confirmación para sus palabras, los bronces inspiraron muñecos inflables y hasta una historieta erótica, llamada Sukia , que se hizo bastante popular. Aparecieron réplicas de 20 centímetros en oro y plata, en edición limitada, y estampillas del correo oficial: un "caso testigo de la nueva relación entre la arqueología y el consumo masivo estudiado por sociólogos y antropólogos".
No faltó tampoco la "maldición de los Bronces de Riace". Pocos meses después del hallazgo, Stefano Mariottini perdió a su mujer y su hijo en un accidente. El funcionario que ordenó llevarlas de inmediato al Museo de Reggio Calabria también murió poco más tarde. El camión que había trasladado las estatuas a la capital regional se vio involucrado en un accidente mortal. Y cuando se quiso instalar réplicas de las esculturas de tamaño natural en Caulonia Marina, a pocos kilómetros del lugar del descubrimiento, una potente marejada destruyó buena parte de la costanera de la pequeña localidad. Para algunos ancianos de Riace tantos hechos desgraciados no eran sino la consecuencia de una profanación: el haber retirado los bronces del fondo del mar.

La morada final


En 1981 los Bronces de Riace emprendieron finalmente el regreso a casa: para Calabria , una de las regiones más relegadas de Italia, recuperar aquellos guerreros para exhibirlos en el Museo Nacional de Reggio Calabria se había vuelto una cuestión de honor frente al temor de que quedaran para siempre en Florencia, Roma u otras ciudades más privilegiadas. En el camino, sin embargo, el Joven y el Viejo hicieron un alto en Roma por voluntad del presidente Sandro Pertini, y fueron expuestos en el Quirinale, donde los vieron en promedio unos 12.000 visitantes al día.
En los años siguientes los Bronces de Riace fueron sometidos a nuevas restauraciones, pero no volvieron a moverse de su región natal: y en 2013 fueron finalmente instalados en el Museo Nacional de Reggio Calabria , sobre sendos pedestales antisísmicos de mármol de Carrara, listos para conjurar los peligros de una de las zonas más sujetas a los terremotos en toda Europa.
Nada que temer, si se cree en su aura divina y su fortaleza de semidioses griegos; si se piensa que sobrevivieron a decenas de siglos bajo el mar para aparecer inesperadamente, en el ya lejano verano de 1972, como dioses ex machina portadores de tanto misterio como infinita atracción.


Fuente: lanacion.com

miércoles, 17 de junio de 2020

LOS DEMÓCRATAS SE UNEN A LA FURIA CONTRA CRISTÓBAL COLÓN EN ESTADOS UNIDOS

       
      Retiran una estatua del navegante y la reina Isabel en el Capitolio de California

Estatua de Colón pidiendo financiación a Isabel la Católica


Los demócratas retirarán una estatua de mármol que muestra a Cristóbal Colón pidiendo financiación a la reina Isabel la Católica para su viaje a América que llevaba en el Capitolio de California, sede del poder legislativo de ese estado, desde 1883. De este modo se abre un frente político contra la memoria histórica no sólo en las calles, sino también dentro de las instituciones y los edificios públicos.
Hay en todo EE.UU. cientos de estatuas dedicadas a Colón, y otras, menos, a Isabel la Católica, por su papel en el primer viaje trasatlántico registrado en la historia. Hay decenas de barrios, pueblos y ciudades de todo el país, a norte y sur, dedicados a Colón, con nombres como Columbus o Columbia, incluido el distrito federal de Washington, la capital, en que tienen su sede el poder legislativo y ejecutivo de la nación.
Tras más de tres semanas de protestas raciales por la muerte bajo custodia policial de un hombre de raza negra, los manifestantes la emprendieron primero contra las estatuas de generales y políticos confederados, los que se levantaron en armas para defender la esclavitud en el siglo XIX, y después contra Colón y el legado español en EE.UU., incluidas las esculturas de conquistadores en el oeste.
Los líderes demócratas en el congreso californiano pactaron el martes retirar la estatua que está dentro del Capitolio, alegando que «Colón es una figura muy polémica dado los efectos mortales que su llegada al continente tuvo sobre los pueblos indígenas». Anunciaron su retirada el el presidente pro-tempore del Senado californiano, Toni Atkins, y el presidente de la Cámara, Anthony Rendon, entre otros.
La estatua que será retirada lleva el título de «Última petición de Colón a la reina Isabel», y fue tallada en mármol de Carrara por el escultor estadounidense Larkin Goldsmith Meade en su estudio cerca de Florencia en 1868. Costó 30.000 dólares de la época, que corrieron a cargo del banquero Darius Ogden Mills. En una carta, este último explicó que la donaba pues representaba «un hecho de enorme impacto sobre los designios del mundo occidental».
Ola de indignación
En 2018, el ayuntamiento de Los Ángeles, mayor ciudad de California, fue el primero en retirar una estatua de Colón de un parque, tras las protestas de varios activistas que representan a grupos nativos americanos minoritarios. Esa ola de indignación contra Colón ha llegado hasta la capital. Un concejal también demócrata, Kenvan R. McDuffie, propuso el año pasado cambiar el nombre de la plaza de Columbus Circle de la ciudad de Washington por «racista».
Incluso la universidad de Notre Dame en Indiana, que es católica, accedió el año pasado a cubrir unos ricos murales del siglo XIX porque mostraban varias escenas de la vida del navegante y habían desertado protestas de grupos de estudiantes.
Sólo un político demócrata de relevancia nacional, el gobernador de California, Andrew Cuomo, ha salido en defensa del navegante, alegando que, nacido en Génova, representa las aportaciones de la comunidad italiana a la forja de EE.UU. En realidad la gran oleada de inmigrantes italianos (hoy son 16 millones) llegó a América en el siglo XIX. Con Colón en realidad comenzaron siglos de dominio español en Norteamérica, luego perdido.
La actual embajada española ha guardado un perfil bajo en esta oleada de protestas. En respuesta a una pregunta de ABC la semana pasada, un portavoz dijo: «Respetando y compartiendo el dolor que siente el pueblo americano en estos momentos, lamentamos que se hayan producido ataques a estatuas que representan el legado español en EE.UU.».
Este diario también pidió una valoración directa a la Casa Blanca, que prefirió no pronunciarse, pero el presidente Donald Trump ha compartido mensajes en la red social Twitter que son muy críticos con la retirada de estatuas de california. Un ex diputado estatal de California, el republicano Roger Niello, ha sido de momento la voz que más alto se ha alzado contra la retirada de las estatuas en ese estado, afirmando: «Parece ser que a partir de ahora, si no nos gusta nuestra historia, simplemente la borramos».

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A la caza de los héroes españoles:
estatuas mancilladas y nombres censurados por la leyenda negra

El ataque al monumento a Colón en Barcelona se suma al de la estatua de Don Juan de Austria en Ratisbona, al de la estatua de Hernán Cortés en Medellín y a la polémica en torno al monumento de Juan de Oñate en Tejas


                                                               El Monumento a Cristóbal Colón de Barcelona

César Cervera


¿Alguien imagina una estatua de Napoleón Bonaparte, enemigo declarado de Inglaterra en los años que vivió, situada en el corazón de Londres? ¿O una del III Duque de Alba, considerado un villano hasta hoy por los holandeses, en las calles de Ámsterdam? Es difícil imaginar algo así: un enemigo reverenciado siglos después por una sociedad con amnesia histórica. Es imposible encontrar esta desmemoria en casi ningún país salvo en España, donde casi todos los hombres que se enfrentaron al Imperio español para «emancipar» los territorios americanos cuenta con una calle e incluso una estatua. En Madrid, el «libertador» Simón Bolívar tiene un estatua ecuestre en el Parque del Oeste desde 1970 y José Martí un monumento cerca del Estadio Bernabéu.
Ambos homenajes a enemigos del Imperio español se encuentran intactos y fuera de cualquier polémica. No así los monumentos de héroes españoles, que reciben periódicamente los ataques de grupos radicales. Tras el intento fallido de la CUP para retirar la estatua del descubridor, Barcelona amaneció este martes con algunas estatuas simbólicas vinculadas a España, como la estatua a Cristóbal Colón, embadurnadas con pintura y grafitis. En concreto, la imagen dedicada al religioso Bernat Boïl, que está representado con un indígena agachado a su lado, ha aparecido embadurnada con pintura roja. Además, un grafiti pintado en la base señala: «12-O Res a celebrar» (Nada que celebrar), junto a una estelada, la hoz, el martillo y un símbolo feminista.
Hernán Cortés pintado de rojo en su pueblo
No es el primer caso de personajes destacados de la Conquista de América y de la historia de España que se han convertido en el objetivo de los vándalos y de los desmemoriados. En agosto de 2010, la estatua de Hernán Cortés, conquistador de lo que hoy es México, apareció manchada con pintura roja en su pueblo natal, Medellín (Badajoz). El ataque lo reivindicó un grupo llamado Ciudadanos Anónimos que lo justificó por ser un «insulto» a México. Tal vez ignoraban estos agresores que México no es únicamente el Imperio azteca, sino el resultado del choque de dos civilizaciones del que cortés es su máximo exponente.
Pero peor es el estado de las representaciones del conquistador e incluso de su tumba en México. En 1562, dos de los hijos de Cortés llevaron los restos de su padre a México y le dieron sepultura en SanFrancisco de Texcoco. Comenzó entonces el largo peregrinaje de sus restos por la geografía mexicana. En 1629, quedó en una iglesia de Ciudad de México y luego, en 1794, en una fundación religiosa de la misma ciudad. Este nuevo traslado obedecía al interés del virrey, Conde de Revillagigedo, por dar un mausoleo más pudiente al héroe hispánico a costa del dinero de personajes influyentes de la ciudad. Pero la independencia de México cambió radicalmente la imagen que tenía el país sobre Cortés.
En poco tiempo, el extremeño tornó a ser el representante de la crueldad y la represión que destruyó la civilización azteca, e incluso fue tildado como genocida. A diferencia de otros países como Colombia que sí conservó el culto a Benalcázar o Ecuador con Orellana –en un intento de dar sentido histórico a sus países–, la oposición a Cortés se mantuvo firmemente enraizada hasta el punto de que en la actualidad no hay ninguna estatua de cuerpo entero del conquistador en todo el país.
Poco después de la independencia, empezaron a correr pasquines que incitaban al pueblo a destruir el sepulcro. Previniendo la inminente profanación, las autoridades eclesiásticas decidieron desmontar el mausoleo y ocultar los huesos. En la noche del 15 de septiembre de 1823, los huesos fueron trasladados de forma clandestina a la tarima del altar del Hospital de Jesús y el busto y escudo que decoraban el mausoleo fueron enviados a la ciudad siciliana de Palermo. Trece años después, los restos cambiaron su ubicación a un nicho todavía más oculto, donde permanecieron en el olvido durante 110 años. Asimismo, la única estatua de Cortés erigida en territorio mexicano permanece junto a esta humilde tumba, cuya existencia se guarda hoy de forma discreta.
Juan de Oñate, ahora es «El Jinete»
Otra escultura polémica fue la dedicada a Juan de Oñate, afamado conquistador de territorios norteamericanos, en la ciudad fronteriza de El Paso (EE.UU). La colosal estatua del conquistador se encuentra junto al aeropuerto de El Paso y costó cerca de dos millones de dólares. No en vano, los grupos indigenistas obligaron a cambiar el nombre de la estructura para que no citara al conquistador directamente. El título de la figura se quedó con el escueto: «El jinete». Además, estos mismos grupos representantes de los indios Pueblo llegaron a mutilar en Nuevo México otra estatua similar, pero mucho más pequeña, como protesta y recordatorio de las ferocidades atribuidas al hijo del oñatiarra Cristóbal de Oñate. Para terminar pusieron una nota con la leyenda en inglés: «Lo justo es justo».

Tampoco Perú ha mostrado mucho interés en homenajear a Francisco Pizarro. A petición de las autoridades peruanas, una estatua del conquistador fue trasladada de Nueva York a Lima en 1934, lo cual se convirtió automáticamente en un foco de controversia. En 2003 las presiones de la mayoría indígena dieron como resultado que esta estatua ecuestre de Pizarro fuera llevada al depósito municipal, a la espera de encontrarle una nueva ubicación. Al año siguiente la colocaron, ya sin pedestal, en un parque rehabilitado del barrio de Rimac. La polémica sigue vigente ante la sucesiva rebaja de estatus.

  La figura de Colón de la parte superior del monumento.


En este punto cabría pensar que es un problema únicamente reservado a los conquistadores; pero no, es un problema de aquellas sociedades que no defienden la memoria de sus héroes. Coincidiendo con la inauguración de la estatua de Blas de Lezo en la Plaza de Colón en 2015, la comisión de Presidencia y Régimen Interior del Ayuntamiento de Barcelona instó a su homólogo capitalino a que retirara la talla, obra de Salvador Amaya. Entonces, el consistorio de Madrid rechazó tajantemente la exigencia e invitó al equipo de Xavier Trías a no «reeditar interesadamente la Historia».
El comentario en Twitter del concejal de Cultura del ayuntamiento barcelonés, Jaume Ciurana («Madrid inaugura mañana una escultura a Blas de Lezo, que, entre otras cosas, bombardeó Barcelona durante el sitio de 1714. En fin») retrata las infantiles razones nacionalistas para censurar al hombre que venció a la gigantesca flota inglesa que se propuso conquistar Cartagena de Indias (Colombia) en 1741. Su participación en el asedio de Barcelona, de hecho, fue anecdótica.
Don Juan de Austria, enemigo musulmán
También fue objeto de un ataque vandálico la estatua de Juan de Austria, héroe español de la batalla de Lepanto, en Ratisbona (Alemania). En febrero de 2013, fue mancillada por un marroquí, que se subió al pedestal de la estatua y colgó dos banderas, una de Marruecos y otra de Turquía, para protestar contra el carácter «islamófobo e intolerante» de la representación y pidió el derribo de la estatua. El hijo del Emperador Carlos V nació en esta ciudad y está considerado «el hijo grande la ciudad». La estatua fue levantada para conmemorar el 400 aniversario de la muerte de Don Juan de Austria, siendo una copia fiel de la que hay en la ciudad de Mesina (Sicilia).

No en vano, diferentes activistas han realizado otros actos vandálicos ya en el pasado, tales como cubrir con un gorro turco la cabeza de Don Juan, colocar una careta de Hitler en su rostro o embadurnada con pintura en otras ocasiones. Hace dos años, la «Asociación por el librepensamiento» propuso reemplazar la estatua por un «símbolo del entendimiento entre los pueblos».


Fuente: abc.es

martes, 9 de junio de 2020

LAS ESTATUAS ICÓNICAS, TAMBIÉN OBJETO DEL REPUDIO SOCIAL


La estatua de Churchill, erigida en la Plaza del Parlamento de Londres, fue seriamente vandalizada: los autores tacharon su nombre grabado en el granito, escribieron con pintura negra "was a racist" (era un racista)

La estatua de Churchill, erigida en la Plaza del Parlamento de Londres, fue seriamente vandalizada: los autores tacharon su nombre grabado en el granito, escribieron con pintura negra "was a racist" (era un racista) Crédito: AFP



Luisa Corradini



París - Las crónicas lo registran ininterrumpidamente desde 455, cuando la horda germánica de los Vándalos invadió Roma y destruyó con aplicación cada uno de los monumentos públicos, representación de la opresión del imperio. Desde entonces, derribar, devastar, asolar símbolos se ha convertido en una de las características del repudio social . El fenómeno volvió a manifestarse esta semana con la destrucción de numerosas estatuas en Estados Unidos y Europa, en el marco de las manifestaciones contra el racismo y las violencias policiales.

En los manuales de historia occidentales, Winston Churchill aparece como el dos veces primer ministro británico que condujo a su país a la victoria durante la Segunda Guerra Mundial, uno de los principales responsables de la derrota del nazismo y la liberación de Europa. En India, por el contrario, es recordado como el dirigente colonial que causó la Hambruna de Bengala en 1943, provocando la muerte de casi tres millones de personas en lo que es ahora Bangladesh y el Bengala Occidental.

El domingo, durante la multitudinaria manifestación de solidaridad con la muerte de George Floyd en Estados Unidos, la estatua de Churchill, erigida en la Plaza del Parlamento de Londres, fue seriamente vandalizada : los autores tacharon su nombre grabado en el granito, escribieron con pintura negra "was a racist" (era un racista) y colgaron un cartel con la inscripción "Black Lives Matter", el eslogan que identifica la protesta antirracista. El primer ministro británico, Boris Johnson, condenó los desbordes protagonizados, según afirmó, por "vándalos que traicionan la causan que pretenden servir".

En Bristol, en el sudoeste de Gran Bretaña, los manifestantes derribaron el domingo la estatua de Edward Colston, un traficante de esclavos del siglo XVII, que construyó su fortuna gracias al transporte de unos 80.000 esclavos provenientes de Africa y fue miembro del Parlamento. El episodio desencadenó un vigoroso debate entre aquellos que estiman que es una cuestión de "simple vandalismo" y quienes consideran que se trata de un momento histórico que permitirá reflexionar sobre el papel del Reino Unido en la trata de esclavos. El alcalde de la ciudad anunció su intención de guardar la estatua en un museo en vez de volverla a su sitio.

Durante la multitudinaria manifestación de solidaridad por la muerte de George Floyd en Estados Unidos, se vandalizaron distintas estatuas emblemáticas en el mundo

Durante la multitudinaria manifestación de solidaridad por la muerte de George Floyd en Estados Unidos, se vandalizaron distintas estatuas emblemáticas en el mundo Crédito: AFP

En Tervuren, cerca de Bruselas, un busto del ex rey de los belgas, Leopoldo II, sufrió la misma suerte. Un grupo bautizado "Reparemos la Historia" exige el retiro de todas las estatuas del ex soberano, acusado de haber "exterminado" a millones de congoleses. La depredación, que no fue reivindicada, se produce a pocos días del 60 aniversario de la independencia del Congo, el 30 de junio de 1960, territorio que fue durante mucho tiempo "propiedad privada" de Leopoldo II. El busto y la cara del ex soberano fueron cubiertos con pintura roja. En el zócalo de la estatua, situada en el parque del Museo Real de Africa Central en Tervuren, se podían leer tres letras, "FDP" (fils de pute).

Del otro lado del atlántico, en Richmond, capital del estado norteamericano de Virginia, los manifestantes antirracismo derribaron el sábado pasado la estatua de Williams Carter Wickham (1820-1888), importante general del ejército de los Estados confederados durante la Guerra de Cesesión. Según la prensa local, una vez en tierra, el monumento recibió litros de pintura colorada y otras degradaciones, que la policía consideró "reversibles" .

 

Distintas estatuas fueron vandalizadas con frases del movimmiento Black Lives Matter
   Distintas estatuas fueron vandalizadas con frases del movimmiento Black Lives Matter Crédito: AFP


En la misma ciudad, el gobernador de Virginia desea desmontar lo antes posible el monumento más emblemático de aquella época : la estatua del general Lee, comandante en jefe del ejército sudista. "En 2020 no podemos seguir rindiendo honores a un sistema que estaba basado en la compra y venta de seres humanos", afirmó el demócrata Ralph Norman. "Sí, esa estatua está aquí desde hace tiempo. Pero estuvo mal entonces y está mal hoy", agregó.

En otras ciudades Estados Unidos, numerosas estatuas y monumentos recibieron igual tratamiento. El bronce bautizado Appomattox, en Alexandria, donde fue firmada la rendición de los Estados del sur, fue retirado por sus propietarios para prevenir eventuales degradaciones . En Alabama, los manifestantes derribaron la estatua del almirante sudista Raphael Semmes. También destruyeron un monumento a la memoria del general Lee.

La ira de los militantes contra Donald Trump no solo se materializó en los alrededores de la Casa Blanca. También lo alcanzó en Hollywood, donde la estrella de cinco puntas con su nombre en el Paseo de la Fama de Hollywood apareció pintada con las letras BLM (Black Lives Matter) en negro. Según mostraron las redes sociales, los manifestantes también dejaron encima una bolsa con excrementos de perro.




Fuente: lanacion.com



lunes, 25 de mayo de 2020

210 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO








El pianista Horacio Lavandera ejecuta nuestro Himno Nacional en el mismo instrumento en el que se lo tocó por primera vez en la Historia.