jueves, 21 de noviembre de 2019

EL MONUMENTO A COLÓN AHORA TIENE PROTECCIÓN PATRIMONIAL
Y YA NO PODRÁN MOVERLO MÁS


Colón.
Lo declaran Monumento Histórico Nacional y ya no podrá ser mudado

   El monumento a Colón, junto al río frente al Aeroparque Fuente: La Nación. Crédito: Mauro Alfieri

Virginia Mejía


El monumento a Cristóbal Colón, ubicado ahora junto al Río de la Plata frente al Aeroparque, no podrá ser nuevamente trasladado. El Gobierno elevó su estatus patrimonial al declararlo Monumento Histórico Nacional junto a otras más de 100 esculturas emblemáticas emplazadas en el lugares públicos de todo el país.
Antes de desarmar, pintar de otro color o mudar al marino genovés, las autoridades deberán consultar a la Comisión Nacional de Monumentos, organismo encargado de velar por sus correctos conservación y cuidado.
"A Cristóbal Colón no será necesario cambiarlo nuevamente de sitio, está correctamente restaurado y protegido. La polémica alrededor de él ya concluyó", dijo Teresa de Anchorena, presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, respecto al destino del conjunto escultórico de Arnaldo Zocchi, sometido a un prolongado derrotero por la ciudad tras ser desmontado del pedestal que ocupaba detrás de la Casa Rosada.Sin embargo, Mario Chiesa, del Comité Colón en su Lugar, agrupación que le solicitó al Papa Francisco impedir la mudanza durante el gobierno de la expresidenta Cristina Kirchner, explicó: "La obra fue una donación de la comunidad italiana para que esté siempre donde ellos quisieron ubicarla, en la Plaza Colón. Esperemos que gracias a la declaratoria vuelva ahí". Según Chiesa, junto al río la obra sufre las inclemencias del tiempo y se puede echar a perder. Consultada sobre esta ambición, De Anchorena al respecto reiteró: "Hay que ser realistas, no es posible moverlo".Según la funcionaria, "hay pocos países que tienen un patrimonio tan valioso como el nuestro y, desde ahora, tenemos la superintendencia sobre estos bienes para cuidarlos de la mejor forma". Fue mediante el decreto 769/2019, publicado en el Boletín Oficial, que se oficializó la declaración de los más de 100 nuevos monumentos históricos.La escultura de Cristóbal Colón fue donada por los italianos durante el Centenario; su destino era permanecer detrás de la Casa de Gobierno, pero a partir de 2013 comenzó a atravesar una serie de vicisitudes que generaron duras polémicas entre funcionarios, ONG y vecinos de Buenos Aires. Para emplazar en su lugar una estatua de Juana Azurduy donada por Bolivia, primero se intentó llevarlo a Mar del Plata; las 100 piezas que lo componen fueron desmontadas y permanecieron por un tiempo esparcidas sobre el piso de la plaza. En 2015, fue finalmente trasladado en partes a la Costanera Norte. Allí lo reconstruyeron y tuvo una inauguración que pasó inadvertida a fines del 2017. En junio de este año, quedó integrado al nuevo paseo frente al aeroparque Jorge Newbery.
Basta de Demoler, la ONG que junto a la comunidad italiana cuestionó los cambios y las intervenciones sufridas por la escultura, se mostró conforme con la nueva categoría que adquirió. "Nos alegra la declaratoria. Reivindica nuestra lucha de tantos años para proteger una obra de arte cuyas piezas estuvieron tiradas en el piso, desarmadas, rotas y vandalizadas", dijo María Carmen Usandivaras, presidenta de la ONG, quien también objetó la actual ubicación del marino, mirando hacia el Río de la Plata. "Para verlo bien hay que tomarse un barco. Puesto en esa dirección es casi una forma de decirle que se vaya. De todos modos, entendemos que un nuevo cambio lo perjudicaría. Mejor que lo dejen como está", aclaró.

Fuente: lanacion.com


La zona de Puerto Madero, Plaza Colón, la Casa Rosada y Plaza de Mayo desde el aire, con el Paseo del Bajo ya inaugurado.
La imagen muestra muy claramente el lugar preciso donde debió haber sido repuesto el Monumento a Colón.
 
Referencias:
  1.- El Monumento a Juan de Garay ya rotado.
  2.- El monumento a Juana Azurduy ya trasladado a su nuevo emplazamiento frente al CCK.
  3.- El lugar en el que debió haber sido repuesto el Monumento a Colón.

La opinión de MONUMENTA Buenos Aires:



Lástima que la protección patrimonial haya llegado recién ahora, después de que se le hicieron los desastres que se le hicieron al Monumento a Colón por orden de Cristina Fernández de Kirchner, que aun cuando no tenía 
jurisdicción sobre él, ordenó su desguace y traslado, para cumplir con el pedido de su admirado amigo, el comandante bolivariano Hugo Chávez, y para satisfacer al relato K, que como Chávez, lo considera a Colón un genocida.
El Monumento a Colón fue destrozado al modo de los Talibán.
Por eso decimos que la protección llega tarde.
El entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Ing. Mauricio Macri, y quien era su Jefe del Gabinete de Ministros, Lic. Horacio Rodríguez Larreta, debieron haber cumplido su promesa de defender a ultranza ese regalo fantástico, hecho por la colonia italiana a todo el pueblo argentino - no a su Poder Ejecutivo Nacional - con motivo del primer Centenario de la Revolución de Mayo de 1810 y tendrían que haber parado ese tema denunciándolo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Finalmente arreglaron con Cristina Fernández de Kirchner, que se salió con su capricho y que terminó haciendo poner en el lugar en el que estaba Colón desde 1921, al monumento a Juana Azurduy, donado por su otro amigo, el entonces presidente de Bolivia, Evo Morales.
Colón fue mandado al destierro, atrás del Aeroparque Jorge Newbery, lugar que los especialistas en conservación desaconsejaron muy especialmente para emplazar el Monumento a Colón fundamentalmente porque el mármol blanco en el que el escultor Arnoldo Zocchi esculpió el Monumento a Colón es muy poroso y debido a la gran proximidad del muy contaminado Río de la Plata, los días ventosos las olas altas que baten contra el paredón de la Costanera, lo van a llenar de microorganismos y podredumbre que se infiltran e impregnan, degradándolo, deteriorándolo, descomponiéndolo.
La otra razón son los vapores de las naftas aéreas de los muchos aviones que parten desde y llegan diariamente al Aeroparque, que también lo perjudican al mármol blanco del Monumento.
Al Monumento a Colón, al rearmarlo, se le han tenido que fabricar con marmolina - cemento blanco y polvo de mármol - las partes faltantes que se destruyeron durante el proceso de su desguace y traslado.
Se le ha hecho una puesta pretenciosa y mamarrachesca, con un solado bicolor que simula los rayos de una una rosa de los vientos, producto de la sobredecoración hecha por gente que desconoce absolutamente los principios de una correcta puesta en valor de obras de arte.
También se ha puesto mobiliario adelante del Monumento para que la gente pueda ir a quedarse, que también distrae del objetivo principal: poder disfrutar el Monumento a Colón rindiendo al máximo de sus posibilidades visuales y sin interrupciones de ningún tipo.
Lo accesorio, en este caso debería ser considerado polución visual, y por lo tanto prescindible.

El Monumento a Colón, tal como lo pidieron la colonia italiana donante - ofendida con toda razón por la destrucción y traslado del Colón de Zocchi - y las ONG Colón en su lugar, Salvemos las Estatuas y Basta de Demoler
, debió haber vuelto al lugar en el que estaba desde su inauguración en 1921 y del cual no debió haber salido nunca.
Desgraciadamente las autoridades del Gobierno de la Ciudad le hicieron el juego a la entonces presidenta ayudándola a concretar su capricho trasnochado.
La presidenta nos mintió a todos los argentinos cuando dijo que estaba preocupada por el estado de conservación del Monumento a Colón, que acababa de ser restaurado y hasta un chico de cuatro años se daría cuenta de que si verdaderamente le preocupaba el estado de conservación del Monumento, lo más contraindicado era pedir su traslado.
Por otro lado, fue una inmoralidad haber gastado la barbaridad que se gastó para concretar el capricho de destruir una obra de arte magnífica y trasladarla, más aun en un país con tantas necesidades básicas insatisfechas.
Pero de eso no se habla.
En ese momento no se hablaba del Plan Nacional contra el Hambre pero sí se contribuía eficientemente a aumentarla.
La excusa de la traza del Paseo del Bajo sirvió para correr el monumento a Juana Azurduy pero no tenía porqué ser un impedimento para reparar la bestialidad urdida por Cristina Fernández de Kirchner.
La Avenida de La Rábida no se cerró tanto ni la Plaza Colón se redujo tanto como para justificar el traslado al horrible lugar adonde se lo tiró a Colón atrás del Aeroparque Jorge Newbery.
Quedó lugar más que suficiente en la Plaza Colón para recibir al Colón de Zocchi de nuevo y reparar el atropello, la barbarie y el revisionismo histérico, no histórico, del relato chavista y K.
De no haber quedado otra posibilidad, el Monumento a Colón debió haber sido emplazado en Puerto Madero, bastante más lejos del agua de lo que está ahora en el horrible lugar donde se lo ubicó atrás del Aeroparque.
El impedimento para futuros traslados desde la Costanera Norte que implica la declaratoria como Monumento Histórico Nacional, no hace más que hacerle el juego al delirante capricho de Cristina Fernández de Kirchner, que por otra parte debería devolver todas los elementos históricos que contenía la bóveda que contenía el Monumento – ladrillo de la casa de Colón, documentos, película documentando el armado del Monumento, diarios y documentos de la época, etc. – cuyo traslado al Museo del Bicentenario dispuso sin tampoco haber tenido jurisdicción sobre ellos.
Suena hasta ingenuo pretender que el nuevo gobierno va a respetar la nueva condición de Monumento Histórico Nacional del Colón de Arnaldo Zocchi.
Si la vicepresidenta electa decide llevarlo a la Puna de Atacama, ya le encontraran la vuelta para poder concretar su nuevo capricho y por supuesto que independientemente de los millones que el chiste cueste.

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